Cómo elegir la mejor solución para tu problema

07 Jul Cómo elegir la mejor solución para tu problema

elegir la mejor solucion para tu problemaEn este post te contaba Cómo crear un entorno adecuado de toma de decisiones como requisito imprescindible para poder resolver tus problemas de una forma eficaz y eficiente (que no es lo mismo por cierto: eficaz es utilizar un misil para matar una mosca porque la matas seguro. Eficiente es usar tu mano porque obtienes el mismo resultado pero utilizando menos recursos)

Hoy te contaré Cómo elegir la mejor solución para tu problema.

Si recuerdas, como gestora de tu negocio tienes que tomar decisiones.

Sí o sí.

Día a día.

Para resolver problemas.

 Y existe un proceso sistematizado de toma de decisiones utilizando una serie de pasos completamente definidos, testados y que funcionan.

El primer paso es crear un entorno adecuado de toma de decisiones, que se basaba en:

  • acordar un objetivo.
  • identificar las personas realmente afectadas.
  • asegurarse de que se esta discutiendo acerca de ese objetivo.
  • recabar información acerca del problema y los factores que envuelven al problema.
  • identificar en base a qué vamos a valorar las alternativas.
  • acordar el proceso para llevar adelante la decisión que se acuerde.

Una vez generado este entorno podemos pasar al segundo paso para tomar decisiones de forma adecuada:

Paso 2: Cómo generar potenciales soluciones a tu problema y evaluarlas

Para poder aplicar una solución u otra, primero tenemos que conocer todas las alternativas de las que disponemos, o si no todas, al menos varias que nos permitan elegir la mejor.

Si eliges la primera opción, es muy probable que te estés equivocando, de ahí la importancia de encontrar más soluciones alternativas que te permitan decidir entre varias.

Para poder identificar estas “potenciales soluciones” la forma más habitual es utilizar el proceso que se conoce como Brainstorming. Seguro que lo conoces, pero por si acaso te lo defino: es la llamada Tormenta de Ideas, y se basa en sentarte en una sala, a ser posible con otras personas que conozcan el problema y soltar ideas para intentar resolverlo.

Lo esencial de este proceso es que NO HAY NINGUNA IDEA MALA.

Da lo mismo que una idea sea descabellada.

Da lo mismo que parezca una locura.

Lo importante es que las ideas aparezcan, porque de cada idea nacen otras y de entre todas aparece la solución.

Una vez que tenemos el listado de ideas entonces nos toca seleccionar la mejor evaluando cada una de ellas en base a unos criterios. Se trata de anticipar los resultados de cada una de las ideas, de forma que nos podamos hacer una idea del escenario en el que estaríamos si llevamos a cabo las alternativas que estamos planteando.

Para hacer este proceso lo más eficiente posible, debes tener en cuenta estos tres factores para cada una de las alternativas:

  1. Riesgo: algunas alternativas tienen más riesgo que otras. Debes clasificar las alternativas en función de su riesgo.
  2. Consecuencias: no puedes predecir al 100% lo que sucederá, pero sí puedes anticipar lo que pasaría en caso de elegir cada una de las opciones.
  3. Viabilidad: ¿hasta qué punto la solución que estás planteando es viable? ¿Se puede llevar a cabo de verdad?

Si has llevado a cabo todos estos pasos, ahora mismo delante de tu cara tienes un listado de potenciales soluciones, con el riesgo asociado a cada una, las consecuencias de llevarlas a cabo y la viabilidad de su implantación.

Todo ello a tu alcance.

Ahora solo tienes que decidir cuál implementar: la que tenga menor riesgo, que no tenga consecuencias no deseadas y que sea lo más fácil posible de llevar a cabo.

Esa es tu decisión, completamente razonada y motivada.

Es la solución a tu problema, y está basada en todas las perspectivas y experiencias de las personas involucradas en el proyecto, por lo que también tiene una parte de intuición (que es en algunos casos casi tan importante como la objetividad)

Ya solo tienes que dar el tercer paso: implantar esa decisión. Y de ello hablaremos en un post específico.

No lo olvides: para elegir la mejor solución para tu problema vas a tener que tomar decisiones, no vas a poder evitarlo porque forma parte del camino que has elegido.

Está en tu mano hacer que esas decisiones sean las mejores.

Solo en tu mano.

 

 

 

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