Cómo ejecutar tu decisión de forma impecable

14 Jul Cómo ejecutar tu decisión de forma impecable

ejecutar tu decisión de forma impecableTú, microempresaria, tomas decisiones todos los días.

Sí.

Te des cuenta o no.

Y esas decisiones afectan a tu negocio, a tu vida y a cómo interrelacionan ambos.

Lo quieras o no.

Por eso es tan importante aprender a tomar decisiones de una forma sistematizada que te permita eliminar la incertidumbre.

Y lo mejor de todo es que existe un método que te permite hacerlo. Un método que se compone de tres pasos

  1. crear un entorno adecuado para la toma de decisión
  2. elegir la mejor solución a tu problema.
  3. ejecutar la decisión.

Hace unos días te hablé del primero, Cómo crear un entorno adecuado de toma de decisiones como requisito imprescindible para poder resolver tus problemas basado en 

  • acordar un objetivo.
  • identificar las personas realmente afectadas.
  • asegurarse de que se esta discutiendo acerca de ese objetivo.
  • recabar información acerca del problema y los factores que envuelven al problema.
  • identificar en base a qué vamos a valorar las alternativas.
  • acordar el proceso para llevar adelante la decisión que se acuerde.

Poco después te di información para elegir la mejor solución para tu problema, y te conté cómo identificar distintas alternativas y elegir la que mejor se adecuaba a tus necesidades.

Ahora ya podemos ir al último paso.

Paso 3: Cómo ejecutar tu decisión de forma impecable.

La definición de la RAE para el verbo ejecutar es la siguiente: “Desempeñar con arte y facilidad algo”

Sin embargo, en el mundo empresarial esta definición se queda corta.

Ejecutar algo de forma impecable es mucho más que desempeñar con facilidad algo.

Ejecutar algo de forma impecable significa comunicarlo, implementarlo y monitorizarlo.

Y tú dirás..”¿y esto qué tiene que ver con ejecutar”

Te lo cuento.

Comunicar

La comunicación es una parte imprescindible: si no comunicas bien lo que vas a hacer es muy probable que acabe saliendo algo totalmente diferente a lo que habías pensado.

¿Recuerdas el juego del teléfono escacharrado?

El tú dijiste, que ella había dicho que él había dicho que….

¿A que ahora sabes a lo que me refiero?

Una buena ejecución necesita siempre un buen plan. Y un buen plan no significa que hagas una memoria de 1.000 páginas para cada decisión que tomes. Se trata de que digas de la forma más clara posible lo que se va a hacer, cómo se va a hacer, quién lo va a hacer, por qué lo va a hacer y cuándo se va a hacer. (QUÉ, POR QUÉ, CÓMO, QUIÉN, CUÁNDO)

Sencillo a que sí. Pues a por el siguiente.

Implementar.

Por supuesto.

Se trata de llevar a cabo el plan que hemos trazado. Sin esto no hay acción.

Y sin acción no hay resultado.

Monitorizar.

Si no mides lo que haces es como si no lo hicieras.

Esta es la dura realidad.

Una vez implantada una acción debes medir para comprobar que los resultados que esperaban se están dando. La decisión en sí no es lo importante, lo importante son los resultados de esa decisión. Y los resultados solo se conocen si mides.

Sin medición no hay resultados.

Sin resultados no tiene sentido la decisión.

Una decisión sin sentido es una mala decisión.

Y tomar una mala decisión es algo malo para tu negocio.

¿Cómo quieres hacer las cosas?

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