El Caso Lagasca o cuáles son los riesgos si estás avalando a un amigo

Un aval es algo muy serio. Mucho más de lo que la gente en un principio piensa. Por eso es muy importante que conozcas cuáles son los riesgos si estás avalando a un amigo .

Es muy posible que se te plantee esta situación cuando alguien cercano a ti te pida ayuda para comprarse una casa, acceder a un préstamo, montar un negocio, o adquirir algún tipo de compromiso comercial.

Te voy a contar una historia, mi historia. Es real, me ha pasado a mi y quiero compartirla contigo para que nunca te pase lo mismo, y que pongas por medio las barreras que te permitan que esto que me pasó a mi no te pase a ti.

Éste es el Caso Lagasca.

Hace tiempo, allá por el 2006 o así, abrí un bar junto con un amigo y un examigo al que llamaremos Pep. El bar se llamaba Lagasca y estaba situado en Ávila, mi ciudad de nacimiento.

Fue un proyecto ilusionante, pues conseguimos levantar algo de la nada, y esto siempre es algo que motiva. Por supuesto, tuvimos que adquirir compromisos con entidades bancarias y proveedores, que son los que al final te facilitan la financiación para poder montar algo.

Entre todos estas firmas de papeles, Lagasca, avalada por el BBVA, adquirió un compromiso con uno de nuestros proveedores. Para que el BBVA otorgara este aval, nosotros tres, como personas físicas, a su vez avalamos a Lagasca frente al BBVA de forma solidaria por 25.000 euros.

Personas físicas y solidario al final quiere decir que si Lagasca incumplía, el BBVA podía pedirnos a cualquiera de los tres o a los tres a la vez responsabilidades, y para ello podría ir contra las cosas que teníamos cada uno de nosotros. 

Todos firmamos, somos amigos, hay confianza, respondemos los unos por los otros, los tres mosqueteros, todos para uno, la paz en el mundo. Primer error amigo mío, un error muy importante como vas a ver un poco después.

Seguí en el negocio hasta el día en que me di cuenta de que con los números que estábamos haciendo había solo dos futuros posibles: una escasa rentabilidad para muchas horas de trabajo al tener que repartir pocos beneficios entre tres,o  la quiebra por reducción de clientes debido a las circunstancias especiales de la localización del local.

Planteé esta situación a mis socios, con la idea de vender el negocio. Mi amigo pensó que también la mejor opción era vender, mi ex-amigo Pep decidió quedarse con el negocio. Ante esta situación, mi amigo y yo le vendimos nuestras participaciones a Pep.

Sin embargo, y aquí está el segundo error: nos fiamos de su palabra.

cuales son los riesgos si estas avalando a un amigo

En lugar de exigir la cancelación del aval junto con el resto de deudas, accedimos a mantenerlo para facilitar la transición a Pep. Por lo cual, por amistad/confianza  nos quedamos como avalistas por 25.000 euros de un negocio del que ya no formábamos parte.

Esto fue en Junio de 2009.

¿Y qué es lo que ha sucedido hasta hoy, más de cuatro años después?

Que somos rehenes de Pep, porque después de todo este tiempo, después de prometernos que cancelaría el aval, seguimos siendo avalistas, pero con un agravante: a día de hoy el negocio no funciona por la caída de clientes, por lo que es muy probable que el proveedor quiera ejecutar el aval, y por tanto que estén a punto de salir 25.000 euros de mis bolsillos y los de mi amigo.

En resumen, y para finalizar esta historia: no prestar atención a los riesgos de avalar a alguien me va a suponer 12.500 euros.

¿Estás dispuesto a pagar este dinero para aprender esta lección? Mejor no…

Y ahora, una vez que conoces de primera mano los riesgos, ¿qué puedes hacer para evitar que te pase esto?

  • Mi primer consejo es: NO AVALES NUNCA. Intenta evitar esta forma de compromiso y busca otras opciones. Avalar a alguien puede complicarte la vida.
  • Mi segundo consejo es: si tienes que avalar a alguien, si de verdad tienes que hacerlo, a la vez que firmes el aval firma ante notario lo que se conoce como CONTRAGARANTIA. Esto es un documento por el que la persona a la que avalas reconoce que tiene esa deuda contigo. NO te cortes en pedirlo. Si alguien te ha pedido que le avales, también debe entender que necesitas una garantía para evitar que te suceda lo que me ha sucedido a mi.
  • Mi tercer consejo: no pierdas de vista el documento original del aval. Es la única forma de cancelarlo, por lo que yo que tu me andaría con ojo acerca de donde está.

Como conclusión: bajo mi punto de vista la gente es buena por naturaleza. Por lo general somos gente legal y honesta que curramos para ganarnos la vida, que disfrutamos de los amigos y de la familia. Esta idea nadie podrá quitármela de la cabeza.

Sin embargo, siempre puede haber alguien que salga rana, puede ser un familiar, un amigo, una pareja. Alguien en el que confías puede no ser como esperabas. Éste es el caso frente al que tienes que estar preparado.

Recuerda a más formación en Finanzas Personales más posibilidades de salir adelante y mejorar tu Economía Doméstica. Está en tu mano.

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4 Comments
  • Víctor toro
    Posted at 15:03h, 02 diciembre Responder

    Querido coafectado de nuestro ex amigo PEP, a mi en cuestión me dejo a deber las tres ultimas nóminas y la extra de Navidad, desde 23/12/2011 que fue mi último día de trabajo en dicho establecimiento hasta la fecha no percibi ni 1€ de esta deuda, no sólo eso, el querido PEP sigue sin darme la cara, pero bien que se toma sus cervezas en la cigüeña o se va de vacaciones en verano…

    • JOSE CARLOS ALVAREZ JIMENEZ
      Posted at 22:18h, 02 diciembre Responder

      Hola Víctor:

      Muchas gracias por tu comentario. De veras lo lamento, puesto por lo que estamos viendo Pep el Banquiero no solo ha incumplido su palabra con nosotros sino también con más gente.

      Gracias de nuevo por tu comentario.

      J

  • Carlos
    Posted at 23:17h, 02 diciembre Responder

    Sabía que había más afectados por culpa de este individuo, pero no me imaginaba que llegase a tal magnitud.
    Esto no hace más que confirmarme lo que ya suponía de antemano…que el dinero que me debe probablemente no lo voy a recibir.
    También trabajé para él…Rechacé varios trabajos fuera por quedarme en Ávila…” Te ofrezco un contrato a jornada completa”….”con este sueldo”…”con tantos días libres”… bla bla bla… ¿Quién en su sano juicio rechazaría tal oferta??
    Yo mordí el anzuelo, ¡cómo no!…hasta que empezaron las excusas de siempre…”paciencia”…”esta semana te pago”…”no te preocupes”…
    Y así hasta que después de un mes y medio, cero euros cobrados y ningún contrato a la vista, decidí hablar con él, tranquilamente, con respeto, educadamente. No sólo no entendió que la base del negocio consiste en dos partes: un trabajador y un pagador; sino que pretendía que siguiese trabajando para él de forma gratuita, para acabar coronándose con la gran frase final: ” Te garantizo que acabarás cobrando lo que te debo”….
    Catorce meses después, es decir, hoy, sigo sin cobrar, y además, cada vez que me lo cruzo por delante (raros casos) me saluda como si nada hubiese ocurrido…
    De momento se ha reído de mucha gente…Pero todo acaba cayendo por su propio peso más tarde o más temprano.

    Un saludo a todos

    • JOSE CARLOS ALVAREZ JIMENEZ
      Posted at 20:47h, 03 diciembre Responder

      Hola Carlos:

      Lo siento por ti Carlos. De veras. Cuando abrimos Lagasca intentamos montar algo nuevo sobre la base de cumplir con nuestros compromisos. Puede dar fe de ello cada uno de los proveedores, trabajadores y clientes que pasaron por Lagasca mientras el Abogado y yo formábamos parte de la Sociedad. Y de ellos nos sentimos muy orgullosos.
      Desde nuestra salida las cosas se empezaron a gestionar de forma distinta, con muchas palabras y pocas acciones. Por eso de veras lamento lo que te ha pasado.
      Pero como tu dices todo acaba cayendo, por su propio peso. Banquiero incluido.

      Gracias por tu comentario Carlos, de veras.

      J

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