No te puedes casar con alguien solo porque es rico

No te puedes casar con alguien solo porque es ricoVaya frase eh.

Seguro que la tienes grabada en el inconsciente.

De las telenovelas.

De los libros.

De las series de juventud (90210 y esas cosas, ¿te suena?)

No te puedes casar con alguien solo porque es rico.

Está mal visto que alguien se case con otra persona solo y exclusivamente por su dinero y es algo que se nota en los comentarios de las personas cuando hablan de parejas de distintas edades, distintas condiciones sociales, distintas nacionalidades incluso.

Está mal visto.

Y sin embargo hay otras cosas que solo y exclusivamente se hacen por dinero que están socialmente aceptadas.

Hay muchas personas que un día tras otro van a la oficina única y exclusivamente por dinero. Sin querer su trabajo, sin estar contentos con lo que hacen, sin respetar las decisiones de su empresa.

Se alquilan por dinero.

Y muy baratos por cierto.

¿Has hecho el ejercicio de a cuánto cobras la hora? Descontado todos los gastos que tengas por trabajar (ropa, coche, transporte). Coge el dinero que ganas, réstale el dinero que gastas por trabajar y divídelo por las horas que trabajas. ¿A cuánto te sale la hora?

Después hay otras que al darse cuenta de esa realidad deciden parar, respirar y tomar otro camino. Un camino que les permita hacer lo que quieren, lo que les apasiona.

Alguien como tú.

Alguien que decidió en su día dar el paso y comenzar otra cosa. Andar un nuevo camino porque ya sabías donde te llevaba el anterior. Y ahora estás disfrutando día a día de tu momento.

Disfrutando día a día de tu pasión.

Enhorabuena.

En su momento decidiste cambiar tu forma de pensar y dejar de alquilarte por dinero.

Decidiste cambiar tus emociones y empezar a sentir otras cosas. Esto hizo que empezaras a hacer nuevas cosas, lo cual cambió tus hábitos y con tus hábitos cambió tu vida.

Enhorabuena. Mira atrás y contempla lo que has conseguido. Eres una máquina.

Ahora bien.

Tu situación ha cambiado. Ahora dependes de ti y de lo que tú consigas. De tus clientes y de tus fuentes de ingreso. Las cosas te están yendo muy bien, estás creciendo en ingresos, en ventas.

Y estás empezando a jugar a otro nivel.

A un nivel profesional.

Ya no le puedes dedicar el 100% de tu tiempo a lo que a ti te apasiona de tu negocio porque tienes que vigilar otras cosas. Ya no puedes dedicar el tiempo que te gustaría al diseño de un producto porque tienes otras mil cosas que hacer.

Has crecido.

Tu negocio ha crecido.

Pero tu día no ha crecido, sigue teniendo 24 horas.

Y tienes que elegir a qué quieres dedicar esas 24 horas. Cuáles son las cosas que no puedes desatender y a cuáles le debes dedicar el 100% de tu atención, de tu foco.

Ya no alquilas tu tiempo a una empresa.

Sin embargo ahora alquilas tu tiempo a tu negocio y estás empezando a notar que te hace falta más tiempo.

Más tiempo para volver a dedicarlo a las cosas que te gustan. Como cuando arrancaste.

Cada día sientes que deberías volver a reactivar el ciclo: cambiar forma de pensar, cambiar emociones, hacer cosas nuevas, cambiar hábitos, cambiar vidas.

Te voy a dar un par de síntomas que te van a ayudar a identificar si te encuentras en esta situación, y que son frases de personas con las que he trabajado:

“Estoy totalmente bloqueada en esto sin saber qué decisión tomar. Solo veo las desventajas de ambas opciones y no estoy seguro de por qué opción decidirme”

“Estoy trabajando en muchos frentes a la vez, tantos que a veces no estoy seguro de si estoy empleando mi tiempo donde realmente debo”

“Trabajo mucho, muchas horas, soy muy exigente a la hora de preparar los pedidos, y últimamente estoy desbordada por ellos pero no acabo de ver ese trabajo reflejado en mi cuenta corriente”

El día a día no nos permite tomar decisiones.

Nuestra mente se forma un marco de actuación que hace que repitamos procesos mentales que en algunas ocasiones son erróneos, olvidando otras formas de actuar que ya empleamos en su día y que nos hicieron darnos cuenta de que lo que estábamos haciendo no era lo que queríamos hacer.

Olvidando que podemos hacer más cosas si nos dedicábamos a lo que debemos.

Ya diste un cambio en tu vida para dedicarte única y exclusivamente a lo que te apasionaba.

Quizá ahora sea el momento de un nuevo cambio.

Quizá ahora sea el momento de volver a cambiar formas de hacer las cosas.

Quizá ahora sea el momento  de dirigir tu foco hacia el núcleo central de tu negocio, dejando las actividades secundarias en otras manos.

¿Tú que crees?

 

 

 

 

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