Cómo hacerte tú mismo un agujero de caja o el síndrome del bolsillo lleno

14 Abr Cómo hacerte tú mismo un agujero de caja o el síndrome del bolsillo lleno

Cómo hacerte tú mismo un agujero de cajaCómo no hacerte tú mismo un agujero de caja

Voy a compartir contigo uno de los síndromes más comunes que se manifiestan tanto en particulares, como en autónomos como en pequeñas empresas y también en grandes multinacionales y que me hizo ver un gran amigo en una de esas charlas que tenemos en las que entre los dos intentamos arreglar el mundo, al menos en la parte que nos toca. Gracias Chema!!

Se trata del síndrome del bolsillo lleno.

Y es algo muy peligroso puesto que te sitúa en un estado mental totalmente incompatible con una actuación racional.

Vamos a ir por partes, y te voy a pedir un pequeño ejercicio mental. Ponte en esta situación:

Imagina que acabas de hacer una gran operación que te ha supuesto una fuerte entrada de ingresos, lo que ha hecho que tu cuenta corriente pase a contar con una cifra muy superior a aquella que estás acostumbrado a tener. Imagina tu cuenta corriente con esa cifra imponente. Visualízalo. Durante unos 10 segundos.

¿Qué es lo primero que harías?

¿Sabes lo que responde el 85% de las personas a las que haces esta pregunta?

Emplearlo en comprar algo.

Los más en invertirlo para su propia empresa.

Los menos avispados lo usan para darse algún capricho.

Parece que el dinero en la cuenta abulta, pesa, y hay que soltarlo.

Lo mismo pasa a nivel particular, por eso muchas de las campañas de las grandes empresas son a principios de mes, cuando la gente tiene el bolsillo lleno con la nómina (o es lo que ellos creen) y se dan un capricho.

¿Que no te lo crees?

¿Qué pasa con las pagas extra? Crees que la mayor parte de la gente lo invierte?  ¿O lo usa para anticipar el  futuro?

NO.

Se lo pule.

Esto es exactamente el síndrome del bolsillo lleno.

Pero aún hay más…

¿Qué sucede si a esta situación le añadimos una falta de planificación de los flujos de caja?

Y lo mismo me dices ¿una falta de qué?

Los flujos de caja son las entradas y salidas de dinero que tienes en tu empresa. No lo que ingresas y lo que gastas. Sino lo que finalmente acabas cobrando (los euros entran en tu caja) y lo que realmente pagas (los euros que salen de tu caja)

No vale de nada una factura si no la cobras. (Seguro que esto es algo que tienes claro)

Pues bien, si no haces una correcta planificación de flujos de caja puede que debido al síndrome del bolsillo lleno tengas que hacer frente a un pago fuerte en un par de meses, no lo sepas y decidas hoy fundirte el dinero que deberías emplear para hacer ese pago.

Y ahora es cuando me dices: ¿yo? ¿cómo voy a hacer yo eso?

Vale.

Voy a hacerte yo un par de preguntas:

  • ¿Tienes un presupuesto ventas y de días de pago de esas ventas?
  • ¿Tienes un presupuesto de gastos?
  • ¿Lo vas monitorizando mes a mes?

¿NO?

Y entonces: ¿Cómo carajo puedes saberlo? 

Cómo hacerte tú mismo un agujero de caja

Lo importante no es lo que facturas, ni el beneficio que generas.

Lo importante es lo que te queda en la caja al final del día.

Y eso que te queda en la caja al final del día debe ser lo que pague las facturas del día siguiente. Y así sucesivamente.

No puedes pretender tomar decisiones acertadas acerca de tu presente sin tener una idea acerca de tu futuro inmediato puesto que seguramente la decisión que tomes sea incorrecta.

Hace unos años hice un curso de conducción de todoterrenos. Hacíamos parte de teoría (pesos, vehículos, tracciones, etc) y también práctica (conduciendo por pendientes, desniveles, saliendo de barros, etc).

Recuerdo que uno de los días nos hicieron subir una pendiente muy pronunciada. Hasta un punto en el cual solo veías el cielo. Al llegar a ese punto el monitor te hacía parar el vehículo y te decía: “y ahora qué”

Tú pensabas que te estaba preguntando por si ahora metías la tracción a las cuatro ruedas, la reductora, desactivabas algún control de tracción, etc.

Todas las personas que estábamos en el curso fallamos esta pregunta.

Y la respuesta era bien sencilla.

Recuerda, pendiente pronunciada. Solo ves el cielo de lo inclinado que está el vehículo.

No ves nada.

No sabes que hay delante.

¿Y ahora qué?

Te bajas del coche.

Efectivamente. Paras, te bajas y avanzas andando para saber qué es lo que hay delante del morro del todoterreno. Y una vez que sabes lo que hay delante del morro del todoterreno entonces tomas una decisión.

Muchos de nosotros decidimos seguir para adelante sin prestar atención al futuro cercano.

Sin bajarnos y mirar un poco más allá. Sin el ambiente cargado del vehículo. A respirar fuera y mirar hacia delante. Para saber qué es lo que nos espera. Para planificar en el corto y medio plazo y evitar que una mala decisión haga que nuestro negocio vaya hacia donde no queremos.

Sin planificación no conoces tu futuro cercano.

Y sin conocer tu futuro cercano, el síndrome del bolsillo lleno puede hacer que tomes decisiones erróneas respecto a tu exceso de liquidez. Decisiones de las que te puedes arrepentir más adelante.

Mi monitor de conducción me lo dijo: “Bájate del coche y mira hacia delante”

Ahora dime, ¿qué harás tú para no hacerte tú mismo un agujero de caja?

Si te interesa establecer nuevas formas de control para tu empresa te animo a que revises si cumples las 7 normas que conforman la Guía para saber cómo gestionar una empresa.

2 Comentarios
  • Luis
    Publicado a las 00:04h, 18 Abril Responder

    Muy bueno J.
    Me has hecho recordar el curso todoterreno. Pero muy buena la reflexión.

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